Un estudio publicado por la revista
Neurobiology of Aging ha demostrado que la actividad física puede cambiar la
estructura y el funcionamiento del cerebro, incluso en personas de edad
avanzada. Un grupo de personas se sometió a una evaluación de sus capacidades
mentales. Los resultados mostraron que el nivel de actividad física se
relacionaba con un mejor estado cognitivo general y con una mayor fluidez
verbal, al mismo tiempo que eran más activos y más rápidos en la resolución de tareas
de atención y memoria. . En la resonancia se observó un mayor volumen de
sustancia blanca y de sustancia gris en el lóbulo parietal y en una zona
particular que afecta al Alzheimer.